Las fotos son del taller de luz y sombra, explorando el color amarillo. El espacio permite la exploración del color amarillo utilizando elementos de reciclaje y  la luz de un retroproyector y de una mesa de luz. Cortesía: Centro Infantil Rocotín.

Las fotos son del taller de luz y sombra, explorando el color amarillo. El espacio permite la exploración del color amarillo utilizando elementos de reciclaje y la luz de un retroproyector y de una mesa de luz. Cortesía: Centro Infantil Rocotín.

primeros pasos

La experimentación, parte del aprendizaje de preescolares

Diego Bravo

Los niños son protagonistas del aprendizaje. Ellos tienen la capacidad innata de captar conocimientos por sí solos y los adultos únicamente deben acompañarlos en ese proceso. No se debe imponer lo que se enseña sino construirlo entre los maestros e infantes.

La idea es evitar la metodología escolarizada tradicional. En ese sentido se debe armar escenarios para que los pequeños tengan espacios de observación, experimentación e investigación. Es decir, que toquen, huelan y sientan mientras aprenden. María Rosa Cornejo, coordinadora del Centro Infantil Rocotín, en Quito, explica que esta filosofía pedagógica es italiana y se llama Reggio Emilia.

La escuela funciona como un gran taller de investigación, para niños de entre 2 y 5 años, en donde hay pequeños espacios en los que ellos aprenden de forma experimental. Se trata de mini talleres de arte, ciencias, luz y sombra y construcción. Allí, el niño escoge uno y así inician el proceso de aprendizaje.

Para ello, las maestras dejan listas las aulas con los elementos que se van a utilizar y los niños eligen el que más les llama la atención. Por ejemplo, el de construcción emplea bloques de diferentes materiales y productos reciclados, nada de plástico.

Los chicos que se sienten interesados por ese lugar, acuden a este y comienza su formación en esa área. Construyen según su imaginación o en los proyectos que trabajan con las docentes.

Andrea Cueva es maestra de Rocotín. Dice que uno de los proyectos que más disfrutaron sus alumnos fue el de desarrollo y crecimiento de los gusanos y mosquitos en las frutas. Este fue trabajado en el taller de Ciencias.

¿Cómo lo hicieron? Llevaron frutas al taller de Ciencias y estas comenzaron a descomponerse. Conforme avanzaban los días, los niños observaban cómo estas se dañaban y aparecían gusanos. Luego los mosquitos.

Los pequeños observaban ese proceso y aprendían. Conocían por primera vez el olor de una fruta descompuesta, qué colores va tomando, cómo aparecen los gusanos.

Finalmente, los chicos dibujaron y pintaron lo que vieron. Para sentir y aprender cómo son los movimientos de los gusanos, ellos se envolvieron en toallas y simularon cómo se desplaza un gusano.

Para Cueva, esta es la mejor forma de enseñanza. No es solo una explicación en clases, sino que los niños participan y experimentan.

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