MOCHILA

Con el tenis, los niños mejoran su motricidad

Diego Bravo

Los movimientos del tenis ayudan a los niños y adolescentes a coordinar mejor sus extremidades. Les permiten calcular mentalmente el sitio donde cae la pelota y a ubicarse en la cancha. Esto conlleva a que adquieran mayor disciplina y concentración en los estudios.

Lo comenta el instructor de tenis Henry Ávila, quien dirige la academia permanente que lleva su nombre en el Parque Inglés, en la calle Machala, norte de Quito.

Decenas de niños acuden a sus clases. Marisol, de 7 años, lo hace junto a su padre, Diego Gualle. La pequeña cuenta que aprendió a ser más ordenada en el manejo de sus cuadernos, lápices y borradores desde que juega tenis. También a tener su cama tendida y sus juguetes, en su habitación.

Otros padres y niños coinciden con eso. Santiago Leguizamo, de 33 años, sigue de cerca a su hija, Martina, de 7, quien practica esa disciplina y eso le ha ayudado mejorar su rendimiento escolar. “La psicóloga de la escuela nos recomendó que juegue con sus raquetas porque perdía la concentración. Nos ayudó bastante”.

Uno de los instructores de la academia es Edy Briones, quien dirige a los niños de 4 a 7 años. Cada vez que uno de ellos cumple con los ejercicios, él les pinta una cara feliz en la mano. El objetivo es motivarles a que se esfuercen más en los entrenamientos o que jueguen en equipo.

A su juicio, eso les ayuda a interactuar. Es una práctica que implica mucha responsabilidad y destreza. La concentración es muy alta. Si un jugador se descuida un segundo – asegura- puede perder un partido crucial en el que se define un título y así se pierden años de entrenamiento.

Cree que lo mismo se aplica en la escuela o el colegio.

Por ejemplo, un chico puede prepararse para un examen final durante todo el año lectivo, pero por una desconcentración podría reprobarlo. Son fracciones de tiempo en los que los estudiantes deben poner toda su atención en lo que hacen.

Briones considera que en el tenis se analiza la gravedad de la pelota, la velocidad al pegarle y los movimientos sobre la cancha. Con esto, los cinco sentidos del niño o adolescente permanecen alertas. “Funcionan la cabeza, las piernas, brazos de forma conjunta”.

En la Academia de Henry Ávila, los niños invitan a otros a que se unan a practicar tenis y son solidarios. No les permiten que otros chicos sean marginados en los entrenamientos cuando son tímidos y les piden que haya unidad de equipo.

Los maestros les ayudan a adaptarse y les piden seguir normas. Aprenden a seguir su turno en la fila, a escuchar y a escuchar las indicaciones de los profesores, a los papás, entre otros.