EN LA U

Medicina: vocación y manejo de estrés

Mariela Rosero

Medicina es una de las carreras más buscadas por los bachilleres. No solo en las universidades públicas, también en las privadas es difícil encontrar un cupo. En cada centro particular, por semestre, suele haber entre 100 y 150 plazas, para alrededor de 2 mil interesados.

En Ecuador, en el 2015, se registró un incremento del 135.1% del número de médicos. Esto porque se pasó de contar con 12 409 profesionales en el 2005, a 29 374, según datos del Anuario de Estadísticas de Salud publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Educacción quiere que los estudiantes de secundaria conozcan más detalles sobre las implicaciones de profesiones como esta, que implican vocación y servicio al ciudadano.

Ricardo Hidalgo
es cardiólogo y rector de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). La Medicina –confirma- es una de las carreras de más alta demanda en su centro, tuvieron más de 1 500 postulantes y solo ingresaron 100, en este semestre. Su facultad tiene 15 años de creación.

“No recibimos a quienes dominan la Anatomía, Química, Física. Les hacemos baterías de pruebas de aptitudes. No de conocimientos porque no es igual la educación que reciben chicos en grandes o pequeñas ciudades, en privados o públicos de ciudades o de otras provincias. Buscamos captar a los mejores en aptitudes, pruebas en las que se evalúan cuestiones como lógica de pensamiento, pensamiento matemático, capacidad para mantener una redacción coherente”.

Sobre su especialidad, dice, la cardiología es una de las más complicadas. Pero se siente afortunado porque es fascinante el gran desarrollo tecnológico que ha tenido y que les permite prolongar la supervivencia de muchos pacientes. “Tuve un excelente maestro, Guillermo Asanza; también mi hermano mayor era cardiólogo. También pude estar en la Universidad de Navarra, uno de los mejores centros europeos, allí me formé”.

Este cardiólogo no se estresa, disfruta de los desafíos, cuando tiene un paciente con una parada cardiaca sabe que dispone de tres minutos para resolver el problema y no se pone nervioso. “Tomo el liderazgo de la reanimación cardiopulmonar. Coordino, estimulo al equipo, para que haga las cosas bien, estoy enamorado de mi profesión y disfruto con ella”, dice este médico, especializado en cardiología desde 1989. Tiene 58 años.

Otro profesional que no se arrepiente de haber estudiado Medicina es Edgar Samaniego, de 41 años. Su padre, de quien lleva el nombre, es ginecólogo, fue rector de la Universidad Central. Trabaja de 07:00 a 19:00, unas 80 horas a la semana, si incluye las llamadas. Trabaja en la Universidad de IOWA en Estados Unidos y cada dos meses, atiende en el Hospital Metropolitano. Compartimos un video sobre por qué eligió esta carrera.